La misión Artemis II, el último esfuerzo lunar tripulado de la NASA, ha comenzado oficialmente. El primer día en el espacio fue una combinación de comprobaciones de sistemas críticos, incluido un problema notable con el nuevo inodoro de la nave espacial, y pruebas de maniobrabilidad esenciales.
Comprobaciones iniciales de los sistemas
La tripulación de cuatro personas (los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen) comenzó inmediatamente a probar las funciones clave de la nave espacial Orion al alcanzar la órbita. ¿Una de las primeras prioridades? Asegurarse de que el inodoro funcione según lo previsto. Esta es la primera vez que una nave espacial con destino a la Luna presenta un sistema de gestión de residuos completamente funcional, una mejora significativa con respecto a las bolsas utilizadas durante las misiones Apolo.
Sin embargo, las primeras pruebas revelaron una “luz de falla parpadeante” en el inodoro, lo que provocó la solución inmediata del problema. La NASA confirmó que el problema se resolvió rápidamente, aunque el incidente resalta las complejidades de mantener incluso las funciones básicas en el espacio profundo. El inodoro en sí es una mejora sustancial, construido con titanio y diseñado para la recolección simultánea de orina y heces, e incluye una puerta de privacidad, un lujo del que antes carecían los astronautas.
Fallos de software y pruebas operativas
Más allá del baño, el equipo encontró inconsistencias en el software. El audio de la transmisión en vivo del Orion capturó a los astronautas discutiendo sobre versiones conflictivas de Microsoft Outlook que no funcionaban correctamente. La NASA aún tiene que abordar públicamente estos problemas de software.
A pesar de estos fallos, los astronautas procedieron con pruebas operativas vitales. Victor Glover, el piloto de la misión, realizó una serie de maniobras para evaluar la agilidad de Orion, incluidos movimientos en todas direcciones (arriba, abajo, izquierda, derecha) e inclinación controlada. Estas pruebas son cruciales para garantizar que la nave espacial pueda ejecutar maniobras precisas durante futuras misiones lunares.
Eliminación de quemaduras y corrección de trayectoria
La tripulación también utilizó la etapa de propulsión criogénica provisional (ICPS), el motor originalmente conectado al cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), como objetivo de atraque para las pruebas. Después de la prueba, el ICPS será desorbitado intencionalmente mediante una “quema de eliminación”, enviándolo a estrellarse en el Océano Pacífico.
Orión realizó quemaduras adicionales para elevar su trayectoria orbital, asegurando su trayectoria para el próximo viaje lunar. Esto garantiza que la nave espacial mantenga su rumbo mientras orbita la Tierra antes de dirigirse hacia la Luna.
La misión Artemis II es una combinación de ingeniería de vanguardia y solución de problemas inevitables en el mundo real. Si bien el problema del inodoro y los fallos del software son contratiempos menores, subrayan los desafíos de los vuelos espaciales tripulados. Las exitosas pruebas de maniobrabilidad confirman la preparación de Orion para la misión que tiene por delante, preparando el escenario para un regreso histórico a la órbita lunar.























