Las recientes tormentas invernales han transformado los paisajes en todo el país… pero no siempre para mejor. Si bien el interior es acogedor, salir a las aceras heladas puede convertir rápidamente una simple caminata en un viaje a la sala de emergencias.
No existe un registro central de las lesiones relacionadas con el invierno, pero las investigaciones confirman que las tasas de caídas aumentan drásticamente cuando aparecen nieve y hielo, especialmente en los adultos mayores. Sin embargo, cualquiera puede resbalar, por lo que es esencial tener precaución. Dado que quedarse en casa no siempre es una opción, ¿cómo se puede navegar de forma segura en estas condiciones peligrosas?
El paseo de los pingüinos: la solución de la naturaleza
Según Gabriela Murza, profesora asociada de extensión de salud y bienestar en la Universidad Estatal de Utah, la clave es caminar como un pingüino.
“No se trata exactamente de contonearse”, explica Murza, “pero la técnica imita su movimiento”. Los pingüinos mantienen los pies planos y dan pasos más cortos. Esto aumenta el contacto de la superficie con el suelo, reduciendo la posibilidad de resbalones. A diferencia de nuestra marcha típica del talón a la punta, los pies planos brindan mayor estabilidad. Los escalones más pequeños también ayudan a mantener un centro de gravedad más bajo, minimizando aún más el riesgo de caídas.
Postura y Conciencia
Más allá del paseo de los pingüinos, la postura adecuada es crucial. Mantenga las rodillas ligeramente dobladas para reducir la tensión en la zona lumbar y mejorar el equilibrio.
La distracción es otro peligro. Las condiciones heladas no son el momento para desplazarse por el teléfono. Mantén tus manos libres y fuera de tus bolsillos. Si se cae, tener los brazos doblados y listos para frenar la caída protegerá sus muñecas y cara.
Cuándo tener mucho cuidado
Los momentos más peligrosos son durante la noche y temprano en la mañana, cuando las temperaturas son más frías y la luz del sol no ayuda a derretir el hielo. Esté atento al hielo oculto bajo la nieve o capas delgadas de agua de deshielo. Tenga cuidado con el “hielo negro”, que es casi invisible y particularmente peligroso.
Mantenerse erguido este invierno requiere una combinación de técnica, conciencia y precaución. Al adoptar un caminar como el de un pingüino, mantener una buena postura y prestar mucha atención a su entorno, puede reducir significativamente el riesgo de lesiones en las aceras heladas.























