Científicos y defensores se están preparando para una segunda manifestación a nivel nacional, Stand Up for Science, el 7 de marzo, en protesta por lo que describen como la erosión de la integridad científica bajo la administración actual. La manifestación, celebrada por primera vez en 2025, es ahora un evento recurrente impulsado por las crecientes preocupaciones sobre la politización, los recortes de fondos y los cambios de políticas que, según los organizadores, socavan directamente la salud pública y la investigación.
Manifestaciones en todo el país
El evento de este año incluirá manifestaciones en más de 50 ciudades, incluidos centros importantes como Washington, D.C., Nueva York, Boston y Seattle. También se llevará a cabo una manifestación virtual para maximizar el alcance. La escala refleja un sentido cada vez más profundo de urgencia entre los científicos que dicen que sus advertencias del primer repunte han sido validadas por cambios de política posteriores.
Recortes de financiación y reformas de políticas
Desde 2025, la administración ha sido acusada de recortar drásticamente la financiación de la investigación, reducir el tamaño de las agencias científicas federales y hacer retroceder las regulaciones ambientales. Los críticos argumentan que estas acciones han obligado a los investigadores a adaptar las propuestas de subvenciones para alinearlas con la agenda de la administración, comprometiendo la objetividad de la investigación científica.
El nombramiento de funcionarios como el Secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy, Jr., un destacado escéptico de las vacunas, se cita como prueba de este cambio. Kennedy ha supervisado los esfuerzos para reducir las vacunas infantiles recomendadas, una medida que abandona décadas de consenso científico establecido.
Brote de sarampión y riesgos para la salud pública
El repunte se produce en el contexto de un brote de sarampión resurgente, con más de 1.000 casos confirmados sólo en los dos primeros meses del año. Esto marca un retroceso en el progreso realizado hacia la eliminación de la enfermedad para el año 2000. Los expertos advierten que los mensajes de la administración sobre las vacunas y la ciencia tienen consecuencias a largo plazo para la salud pública.
El epidemiólogo Michael Osterholm de la Universidad de Minnesota afirmó: “Por primera vez en la historia moderna, los funcionarios designados que dirigen nuestras agencias federales de salud no ven las vacunas como una primera línea de defensa para proteger la salud del pueblo estadounidense”. Esta declaración subraya la creciente alarma dentro de la comunidad científica.
Preocupaciones por la utilización de la ciencia como arma
Colette Delawalla, fundadora y directora ejecutiva de Stand Up for Science, enfatiza la preocupación central: “Nos preocupa que la ciencia se utilice como arma contra el público”. Los organizadores buscan garantizar que la ciencia financiada con fondos públicos siga siendo una herramienta para mejorar el bienestar humano, no un medio para promover agendas políticas.
La Casa Blanca y el Departamento de Salud y Servicios Humanos defienden sus políticas, afirmando que Estados Unidos sigue siendo el mayor financiador de investigaciones científicas. Sin embargo, los críticos sostienen que la financiación por sí sola no garantiza la integridad científica, especialmente cuando se combina con políticas que socavan la toma de decisiones basada en evidencia.
La creciente desconexión entre el consenso científico y la acción gubernamental está a punto de remodelar la confianza pública en la ciencia en los próximos años.





















