Investigaciones recientes confirman que algunos perros poseen notables habilidades de aprendizaje del lenguaje, que rivalizan con las de los niños pequeños humanos. Un estudio publicado en Science revela que ciertos perros “superdotados” pueden aprender los nombres de nuevos objetos simplemente escuchando conversaciones, incluso cuando no se abordan directamente. Esto significa que los perros no sólo responden a órdenes; están procesando y reteniendo activamente información del habla de fondo.

Cómo funcionó el estudio

Investigadores de la Universidad Eötvös Loránd de Hungría llevaron a cabo un ingenioso experimento. Los dueños de perros entablaron conversaciones informales mencionando dos juguetes nuevos por su nombre, asegurándose de que sus mascotas estuvieran al alcance del oído pero no incluidas directamente en la discusión. Luego, los perros fueron conducidos a una habitación con varios juguetes y se les pidió que recuperaran uno de los objetos recién nombrados.

Los resultados fueron sorprendentes: los perros identificaron con éxito los juguetes correctos a un ritmo comparable al de los niños humanos de 18 meses. Esto demuestra una capacidad impresionante para extraer significado de la escucha pasiva, en lugar de depender del entrenamiento directo.

Por qué esto es importante

Este descubrimiento destaca la sofisticación de la cognición canina. Significa que los perros no aprenden sólo mediante la repetición y la recompensa; observan, analizan y clasifican palabras de manera similar a los niños pequeños. El hecho de que los perros puedan aprender de conversaciones escuchadas sugiere que están prestando mucha atención a los patrones del habla humana y a las señales sociales.

La psicóloga comparada Heidi Lyn explica que los perros pueden “analizar el nombre de la etiqueta y adjuntarla correctamente a ese elemento”, un salto cognitivo que requiere habilidades de atención avanzadas. Sin embargo, esta capacidad no es universal, ya que en el estudio participaron perros especialmente inteligentes.

El panorama más amplio

Se han observado capacidades similares de aprendizaje de idiomas en otras especies, como simios y loros, pero esta investigación proporciona evidencia concreta de que los perros pueden aprender incluso sin interacción directa. Si bien los mecanismos subyacentes aún no están claros, los hallazgos subrayan la importancia de cómo nos comunicamos alrededor de nuestros perros, no sólo con ellos.

Como sugiere el investigador Shany Dror, prestar atención a nuestro lenguaje corporal, mirada y tono de voz podría afectar significativamente la eficacia con la que los perros nos aprenden y comprenden. El estudio sirve como recordatorio para apreciar las complejas capacidades cognitivas de nuestros compañeros caninos.

Esta investigación demuestra que los perros no sólo reaccionan a órdenes; escuchan, procesan y retienen activamente información de conversaciones cotidianas, lo que demuestra un nivel de inteligencia previamente subestimado.