La llegada de la primavera al hemisferio norte trae consigo un predecible aumento de crías de ardillas huérfanas. Los centros de vida silvestre, como el Centro de Vida Silvestre de Nueva Inglaterra en Massachusetts, observan un patrón constante de ingesta, que comienza a finales de febrero y continúa en oleadas durante el verano y principios de octubre. Esto supone mucho trabajo para el personal, que debe alimentar con biberón a los diminutos animales cada treinta minutos.
Por qué las ardillas bebés terminan solas
Las crías de ardilla se caen de los nidos por varias razones: clima severo, nidos demasiado pequeños, interferencia humana (trabajos en el jardín o remoción de árboles) o pérdida materna debido a lesiones, muerte o perturbaciones. A pesar de las suposiciones comunes, la madre ardilla a menudo regresará por sus crías si se le da la oportunidad. Por eso la intervención inmediata no siempre es el mejor enfoque.
La regla de las 12 horas
Si encuentra una ardilla bebé, vigile la situación desde una distancia segura durante al menos 12 horas, incluso durante la noche. Mantenga a las mascotas (gatos y perros) adentro para evitar asustar a la madre. Siempre habrá depredación natural (halcones, mapaches), pero es crucial permitir que la madre tenga la oportunidad de recuperar a su bebé.
El objetivo es darle una oportunidad a la naturaleza antes de asumir el abandono. Interferir prematuramente puede impedir un reencuentro natural.
Cuándo intervenir
Si pasan 12 horas sin que la madre regrese, recoja al bebé y comuníquese con un rehabilitador de vida silvestre local. Algunos sugieren soluciones temporales, como colocar la ardilla en una canasta elevada con una fuente de calor (una bolsa de agua caliente) y reproducir grabaciones de sonidos de ardillas crías para atraer a la madre. Este método puede funcionar pero no está garantizado.
Buscando ayuda profesional
En caso de duda, comuníquese con una organización local de rescate de animales. Tienen la experiencia y los recursos para cuidar de la vida silvestre huérfana o herida. El Centro de Vida Silvestre de Nueva Inglaterra e instalaciones similares dependen de la conciencia pública y la acción responsable para garantizar que estos animales tengan las mejores posibilidades de supervivencia.






















