El expresidente Donald Trump anunció su intención de desclasificar archivos gubernamentales relacionados con fenómenos aéreos no identificados (UAP), comúnmente conocidos como ovnis, vida extraterrestre e investigaciones relacionadas. La medida, publicitada en su plataforma Truth Social, se produce después de que Barack Obama discutiera la posibilidad de vida extraterrestre en una entrevista reciente en un podcast, aunque afirmó no haber visto evidencia durante su presidencia. Trump formuló su orden como una respuesta a la supuesta divulgación de “información clasificada” por parte de Obama y sugirió que incluso podría ayudar al expresidente a evadir el escrutinio legal.

Este anuncio se produce en un contexto de mayor interés público en los UAP, impulsado por informes del Pentágono y audiencias del Congreso. Sin embargo, el momento también coincide con la controvertida publicación de archivos muy redactados relacionados con el financiero caído en desgracia Jeffrey Epstein, lo que complica aún más la narrativa.

La perspectiva científica sobre la vida extraterrestre

Los expertos en astrobiología destacan que, si bien la inmensidad del universo hace estadísticamente probable la existencia de vida extraterrestre, las pruebas concretas siguen siendo difíciles de alcanzar. Bill Diamond, director ejecutivo del Instituto SETI, señala que la enorme escala del espacio y el tiempo hace que el contacto sea poco probable, pero matemáticamente inevitable. Sean Kirkpatrick, ex director de la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) del Pentágono, confirma que ninguna investigación del gobierno de Estados Unidos ha arrojado pruebas de visitas extraterrestres a pesar de décadas de estudio.

El panel UAP de la NASA, dirigido por la astrofísica Federica Bianco, tampoco ha encontrado evidencia de fenómenos que violen las leyes de la física que requerirían una intervención extraterrestre. Muchos avistamientos pueden atribuirse a aeronaves mal identificadas, anomalías atmosféricas o errores de sensores.

La búsqueda de vida más allá de la Tierra

A pesar de la falta de pruebas definitivas, la búsqueda científica de vida extraterrestre continúa. Proyectos como el Proyecto Galileo de Harvard, dirigido por Avi Loeb, despliegan telescopios para estudiar los UAP, mientras que el Instituto SETI busca señales electromagnéticas de civilizaciones extraterrestres. La NASA está invirtiendo miles de millones en misiones como Europa Clipper y Dragonfly para explorar entornos potencialmente habitables en Europa, la luna de Júpiter, y Titán, la luna de Saturno.

Sin embargo, el programa Mars Sample Return, diseñado para traer suelo marciano a la Tierra para su análisis, fue recientemente retirado de fondos en medio de preocupaciones presupuestarias, lo que pone de relieve los desafíos financieros y logísticos de la exploración espacial. Las observaciones del Telescopio Espacial James Webb también han insinuado posibles biofirmas en exoplanetas distantes, aunque estos hallazgos siguen siendo controvertidos.

Motivaciones políticas y escepticismo

Los críticos argumentan que la orden de desclasificación de Trump es una táctica de distracción diseñada para desviar la atención de las crisis políticas y sociales. El astrofísico Bianco sugiere que el momento es deliberado, con la intención de manipular el discurso público en lugar de revelar secretos alienígenas genuinos.

A pesar del escepticismo, el ex administrador de la NASA Thomas Zurbuchen insta a continuar la investigación científica de fenómenos inexplicables, enfatizando la importancia de una investigación con mente abierta y sin estigmas indebidos.

Conclusión: El anuncio de Trump refleja una interacción compleja entre maniobras políticas, fascinación pública por los ovnis y esfuerzos científicos en curso para comprender el universo. Si bien el proceso de desclasificación puede arrojar poca información nueva, subraya el deseo humano duradero de descubrir si realmente estamos solos en el cosmos.