Las recientes olas de frío extremo en Florida desencadenaron un fenómeno inusual en el Golfo de México, y las imágenes satelitales de la NASA revelaron un sorprendente cambio en el color del agua. Las aguas de un azul profundo cerca de la costa oeste del estado se han iluminado hasta adquirir un tono azul verdoso pálido, como resultado de los agitados sedimentos de carbonato de calcio levantados por temperaturas gélidas y fuertes vientos.
El desencadenante: el aire ártico y las tormentas invernales
El cambio se produjo a finales de enero y principios de febrero cuando dos grandes tormentas invernales, Fern y Gianna, arrasaron la región. Estos sistemas llevaron temperaturas bajo cero a partes de Florida, un evento lo suficientemente raro como para provocar la caída de iguanas de los árboles y alterar dramáticamente las condiciones del océano. El espectrorradiómetro de imágenes de resolución moderada (MODIS) del satélite Terra de la NASA captó el cambio el 3 de febrero.
Cómo funciona: densidad y sedimento
El factor clave es la densidad del agua. A medida que las temperaturas del océano descendieron, el agua más fría y menos profunda se volvió más densa y fluyó mar adentro con las mareas, arrastrando consigo lodo de carbonato de calcio. Este lodo está formado en gran parte por restos de organismos marinos y suele depositarse en el fondo marino. La combinación de frío y viento resuspendió eficazmente este sedimento, dando al agua su inusual apariencia pálida.
Remolinos y ciclos del carbono
El fenómeno no se limita a un simple cambio de color. Un análisis más detallado del Operational Land Imager (OLI) del Landsat 9 reveló que se estaban formando remolinos de “cabezas de martillo” cerca de la plataforma occidental de Florida. Estos patrones de remolinos se crean cuando el agua más densa y fría arrastra sedimentos hacia las corrientes más lentas del Golfo de México. La misma dinámica de fluidos se puede observar en las tormentas de polvo en la Tierra e incluso en Marte.
Por qué esto es importante: perspectivas climáticas
Este raro evento estacional no sólo es visualmente impactante; Proporciona datos valiosos para los científicos del clima. Las suspensiones de sedimentos carbonatados desempeñan un papel en el ciclo del carbono de la Tierra, y ya se sabía que los huracanes y ciclones secuestraban material en aguas más profundas. Sin embargo, los frentes fríos pueden facilitar procesos similares, algo de lo que los científicos entienden poco. Al estudiar estos eventos, los climatólogos esperan mejorar su comprensión del secuestro de carbono oceánico.
Comprender cómo estos sucesos más raros afectan el secuestro local de carbono oceánico podría perfeccionar nuestros modelos climáticos generales.
Estos cambios estacionales ofrecen una oportunidad única para estudiar cómo el clima extremo impacta la dinámica oceánica más allá de la temporada de huracanes, lo que podría revelar nuevos conocimientos sobre las complejidades del ciclo del carbono marino.






















