Un estudio reciente que investiga los rastros genéticos encontrados en la Sábana Santa de Turín ha reavivado un debate de siglos de antigüedad. Una nueva investigación sugiere que la tela pudo haber sido tejida con hilo de la India y haber viajado extensamente a través del Mediterráneo, vinculando potencialmente sus orígenes con el Levante, el escenario bíblico del Nuevo Testamento.

Sin embargo, si bien los hallazgos ofrecen una visión tentadora de la historia de la reliquia, muchos en la comunidad científica piden cautela, señalando que los resultados pueden ser más un reflejo de la contaminación moderna que de orígenes antiguos.

El estudio: una inmersión profunda “metagenómica”

Los investigadores Gianni Barcaccia (Universidad de Padua) y Alessandro Achilli (Universidad de Pavía) utilizaron una técnica conocida como metagenómica para analizar un fragmento del sudario recolectado en 1978. En lugar de buscar una única fuente, secuenciaron todos los fragmentos genéticos encontrados en la muestra para identificar ADN humano, animal, vegetal y microbiano.

El estudio informó una “cornucopia” de material genético, que incluye:
ADN humano: Coincidencia con el coleccionista original de 1978 y varios grupos de Eurasia occidental, Europa y el Cercano Oriente.
ADN animal: Rastros de gatos, perros, ganado vacuno y porcino.
ADN vegetal: Evidencia de zanahorias, trigo, maíz, maní y plátanos.

Los investigadores sugieren que estos hallazgos apuntan a una historia de exposición extensa en la región mediterránea e implican que las materias primas de los textiles pueden haberse originado en el subcontinente indio.

El escepticismo: contaminación versus historia

A pesar de las provocativas conclusiones, los expertos advierten que la presencia de ADN diverso no prueba necesariamente dónde comenzó su viaje la tela. El desafío central de la Sábana Santa es su extremo nivel de contaminación.

“Dado que el objeto ha sido tocado por personas procedentes de lugares incluso lejanos… ha sido contaminado de diversas formas, sin posibilidad de reconstruir todas las etapas y el punto de origen”.
Andrea Nicolotti, Historiadora de la Universidad de Turín

Varios factores complican la interpretación de estos nuevos datos:

1. El problema del “plátano”

Los críticos señalan que encontrar ADN de plátano no prueba que la Sábana Santa estuviera en una región tropical; simplemente prueba que el sudario entró en contacto con algo que contenía ADN de plátano. Dado que la Sábana Santa se ha exhibido en Francia, Suiza, Bélgica e Italia, ha estado expuesta a siglos de polvo, células de la piel y desechos ambientales.

2. Debilidades metodológicas

Los antropólogos biológicos, como Allison Mann de la Universidad de Wyoming, señalan que los métodos utilizados para hacer coincidir el ADN de plantas y animales son propensos a falsos positivos. Christina Warner, de la Universidad de Harvard, se hizo eco de esto y sugirió que muchas de las especies identificadas podrían ser “artefactos de datos”: errores en el procesamiento digital en lugar de rastros biológicos reales.

3. La línea de tiempo tecnológica

El historiador Andrea Nicolotti destaca un obstáculo arqueológico importante: el estilo de tejido del sudario. La tela parece haber sido hecha en un telar de pedal horizontal de cuatro ejes. Los registros históricos sugieren que esta tecnología específica no estaba ampliamente disponible en el Mediterráneo durante la época de Jesús, sino que surgió más tarde a través de los flamencos en el siglo XIII.

El estancamiento científico

La Sábana Santa de Turín sigue siendo uno de los artefactos más polarizadores de la historia. En 1989, la datación por radiocarbono realizada por tres laboratorios independientes concluyó con un 95% de certeza que la tela databa de entre 1260 y 1390, mucho después de la era de Cristo. Si bien los creyentes a menudo cuestionan estos hallazgos, cualquier prueba definitiva de lo contrario requeriría nuevas pruebas de radiocarbono, un proceso que implica la destrucción de partes de la tela, algo que es poco probable que el Vaticano permita.


Conclusión: Si bien los nuevos datos metagenómicos proporcionan un mapa fascinante del “ruido” biológico en la Sábana Santa, no llegan a probar sus orígenes bíblicos. Hasta que estos hallazgos sean revisados ​​por pares y se descarte estrictamente la posibilidad de contaminación moderna, el sudario seguirá siendo un misterio atrapado entre el escrutinio científico y la devoción religiosa.