Los astrónomos han confirmado la existencia de un segundo sistema solar joven, lo que ofrece una rara visión del caótico nacimiento de los planetas. Este descubrimiento es importante porque observar estos sistemas en su infancia ayuda a los científicos a comprender cómo nuestro propio sistema solar (y muchos otros) se formó a partir de discos giratorios de gas y polvo.
El segundo sistema ‘bebé’ confirmado
El sistema recientemente observado, ubicado a 437 años luz de distancia, se centra alrededor de una estrella llamada WISPIT 2. Los científicos identificaron previamente un protoplaneta (WISPIT 2b) que se formará dentro de su disco en 2023. Ahora, las observaciones revelan evidencia de que al menos dos gigantes gaseosos están tomando forma: uno comparable en tamaño a Júpiter y otro aproximadamente diez veces más grande. Esto lo convierte en el segundo sistema confirmado de este tipo, tras el descubrimiento del PDS 70 en 2018.
Por qué son importantes dos sistemas
Antes de estos descubrimientos, los astrónomos estudiaban principalmente planetas de edad similar a los de nuestro sistema solar. Encontrar sistemas jóvenes es crucial porque proporcionan evidencia directa de la formación de planetas en acción. Como dice Jason Wang, astrónomo de la Universidad Northwestern: “Un sistema es una anomalía; dos son una población”. Esto significa que estamos empezando a ir más allá de los casos aislados hacia una comprensión más amplia del nacimiento planetario.
Pistas sobre nuestros propios orígenes
El sistema WISPIT 2 destaca por su disco estructurado de materia, que parece más extenso que el del PDS 70. Los astrónomos también han detectado un tercer planeta potencial que se está formando más lejos, posiblemente del tamaño de Saturno. Estos hallazgos sugieren que múltiples planetas se están desarrollando activamente dentro del disco.
Para realizar estas observaciones se utilizó el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral en Chile. Los científicos esperan que el próximo Telescopio Extremadamente Grande les permita capturar imágenes más claras del tercer planeta sospechoso.
“Estas estructuras sugieren que actualmente se están formando más planetas que eventualmente detectaremos”, señala Chloe Lawlor, autora principal del estudio.
Al estudiar estos viveros planetarios, los astrónomos pretenden perfeccionar los modelos de cómo surgió nuestro sistema solar, respondiendo potencialmente a preguntas de larga data sobre las condiciones que hicieron que la Tierra fuera habitable. La aparición de sistemas jóvenes como WISPIT 2 subraya que la formación de planetas no es sólo un proceso teórico sino una realidad observable en el universo.






















