La misión Artemis II está entrando en su fase final y más crítica. Después de ocho días de exploración lunar, la tripulación de la cápsula Orión (Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen ) ahora está cambiando su enfoque del descubrimiento científico a la compleja logística de regresar sano y salvo a la Tierra.
La cuenta atrás final para el reingreso
A medida que la misión de 10 días se acerca a su conclusión, los funcionarios de la NASA han pasado de la ejecución de la misión a la preparación para el reingreso. Si bien la tripulación pasó la semana realizando ciencia y recuperándose de los rigores del espacio, los próximos días se dedicarán a garantizar un descenso impecable a través de la atmósfera de la Tierra.
Para maximizar la seguridad y la preparación, el director de vuelo de la misión, Rick Henfling, señaló que se cancelaron ciertas actividades secundarias. En concreto, se descartó un ejercicio planificado que implicaba la construcción de un refugio contra la radiación utilizando almacenamiento a bordo para dar a la tripulación más tiempo para preparar la cabina para el viaje de regreso.
Prueba de control manual
Una prioridad clave durante estos últimos días es validar el manejo manual de la nave espacial. La tripulación practicará cómo dirigir la cápsula Orion manualmente, una prueba vital para futuras misiones que requerirán que la cápsula se acople con otras naves espaciales en órbita.
La física de un descenso de 13 minutos
La transición del espacio al océano es un proceso violento y rápido. El viernes, la misión culminará con un reingreso a alta velocidad que durará sólo 13 minutos.
El descenso implica un dramático proceso de desaceleración:
– Entrada atmosférica: La cápsula golpea la atmósfera superior de la Tierra a velocidades asombrosas.
– Frenado: La nave desplegará propulsores para gestionar su trayectoria y velocidad.
– Despliegue de paracaídas: Para evitar un impacto catastrófico, la cápsula desplegará una secuencia de tres tipos de paracaídas: drogues, pilotos y paracaídas principales.
– Velocidad final: Estos sistemas deben desacelerar la cápsula de casi 35,000 pies por segundo a aproximadamente 25 pies por segundo cuando llegue al Océano Pacífico.
Operaciones de recuperación en el mar
Un aterrizaje exitoso es sólo la mitad de la batalla; Luego, los astronautas deben ser recuperados del océano. La operación de recuperación está siendo liderada por Liliana Villarreal, coordinándola desde el USS John P. Murtha, buque de la Armada actualmente posicionado para interceptar la cápsula en el Pacífico.
Una vez que se produzca el amerizaje, los buzos de la Armada se acercarán a la cápsula Orion para ayudar a la tripulación. Los astronautas pasarán de la cápsula a una nave de recuperación inflada, descrita por Villarreal como un “porche delantero”, para garantizar que sean llevados de manera segura a bordo de la nave de recuperación.
Una misión de validación
Si bien el objetivo principal de Artemis II era la exploración lunar, su logro más importante para la NASA puede ser la validación de la propia nave espacial Orion. El director de vuelo, Rick Henfling, expresó confianza en el hardware y afirmó que la misión ha demostrado que la nave espacial está “funcionando bien” y que el equipo está preparado para una entrada nominal, es decir, un regreso que sigue todos los procedimientos estándar planificados.
El éxito de esta misión sirve como una “prueba de concepto” vital para el hardware del espacio profundo de la NASA, asegurando que los sistemas diseñados para transportar humanos a la Luna sean capaces de llevarlos a casa de forma segura.
Conclusión
Mientras Artemis II se prepara para su descenso final, la misión ha pasado del ámbito de la exploración científica a una prueba de alto riesgo de tecnología de reentrada. La recuperación exitosa de la tripulación proporcionará a la NASA los datos esenciales necesarios para respaldar futuras misiones tripuladas a la superficie lunar y más allá.























