La película de 1997 Good Will Hunting consolidó una imagen popular: el genio no reconocido que resuelve casualmente problemas matemáticos imposibles mientras trabaja como obrero. La escena en la que el personaje de Matt Damon aborda sin esfuerzo una ecuación compleja garabateada en una pizarra del MIT se ha vuelto icónica. Pero la realidad es mucho menos dramática, y el problema matemático real presentado en la película es sorprendentemente simple, incluso trivial, para cualquiera con un conocimiento básico de la teoría de grafos.

La verdadera inspiración: George Dantzig

La película se inspira en la historia de George Dantzig, un matemático que, siendo estudiante de posgrado en 1939, resolvió accidentalmente dos problemas estadísticos no resueltos que confundió con tareas. Dantzig no era un outsider; ya estaba inmerso en matemáticas avanzadas. Su hazaña fue impresionante, pero fundamentalmente diferente de la descripción que hace la película de una brillantez instantánea y no entrenada. Good Will Hunting cambia la precisión por la conveniencia narrativa. La historia de la película es más convincente porque exagera la premisa: un profano resolviendo un problema que años de experiencia no pudieron resolver.

El problema: fácil de resolver

El desafío de la pizarra en la película consiste en dibujar todos los “árboles homeomórficamente irreducibles” de tamaño diez. Esto se traduce en visualizar todos los diagramas en forma de árbol posibles con diez nodos, siguiendo reglas específicas sobre cómo se conectan esos nodos. Una vez que se comprende la terminología, la tarea no es una cuestión de genialidad sino de aplicación metódica.

La clave para entenderlo es romper con la jerga:

  • Un árbol es simplemente un gráfico sin bucles (sin caminos cerrados).
  • Homeomórfico significa que la forma exacta no importa, sólo las conexiones entre los nodos.
  • Irreducible garantiza que ningún nodo se conecte exactamente a otros dos nodos, ya que esto podría simplificarse aún más.

Con estas definiciones, el problema se convierte en un enigma visual. Se puede empezar dibujando un nodo central conectado a otros nueve, satisfaciendo inmediatamente los criterios. Se pueden encontrar otras soluciones con un poco de garabatos sistemáticos.

Las matemáticas detrás de la solución

Para un enfoque más formal, el problema se puede expresar como un conjunto simple de ecuaciones:

  • n1 + n3 + n4 + n5 + n6 + n7 + n8 + n9 = 10 (donde n representa el número de nodos con un cierto número de conexiones)
  • n1 + 3n3 + 4n4 + 5n5 + 6n6 + 7n7 + 8n8 + 9n9 = 18 (que representa el número total de conexiones)

Restando la primera ecuación de la segunda se obtiene:

  • 2n3 + 3n4 + 4n5 + 5n6 + 6n7 + 7n8 + 8n9 = 8

Esta ecuación proporciona un marco para construir sistemáticamente todas las estructuras de árbol posibles, haciendo que la tarea sea accesible incluso sin una formación matemática avanzada.

Existen mejores historias

Si bien los realizadores pueden haber elegido este problema por simplicidad, existen historias mucho más convincentes en matemáticas reales. Un ejemplo es David Smith, un técnico de impresión jubilado que, en 2022, descubrió el “mosaico de Einstein”, un polígono que puede formar mosaicos en un plano de forma aperiódica, lo que significa que nunca repite su patrón. Esta es una historia real de un outsider que logra un avance significativo.

En conclusión, Good Will Hunting perpetúa un mito romántico sobre el genio matemático. El desafío central de la película está lejos de ser insuperable, y los ejemplos del mundo real demuestran que los verdaderos avances matemáticos a menudo provienen de un trabajo dedicado, no de una brillantez de la noche a la mañana.