Durante milenios, el animal saltador más grande de la Tierra ha sido el canguro rojo de Australia. Pero una nueva investigación revela que sus ancestros de la Edad del Hielo eran mucho más grandes y todavía capaces de saltar a través del paisaje. Los paleontólogos han debatido durante mucho tiempo si los canguros que pesan más de 550 libras podrían saltar físicamente, dados los límites biomecánicos de ampliar la anatomía de un canguro moderno. Sin embargo, hallazgos recientes sugieren que estos antiguos gigantes sí saltaban, aunque de forma diferente a sus parientes modernos.
El tamaño del desafío
El mayor de estos canguros extintos, Procoptodon goliah, medía 6,5 pies de alto y pesaba más de media tonelada. Ampliar los canguros actuales a ese tamaño implica que saltar sería imposible debido a la inmensa tensión sobre los huesos y tendones. Sin embargo, la científica evolutiva Megan Jones de la Universidad de Manchester sostiene que comparar directamente los canguros antiguos y modernos es un enfoque defectuoso. “Las estimaciones anteriores asumieron que eran simplemente versiones más grandes de los canguros modernos, ignorando diferencias anatómicas clave”, explica.
Adaptaciones anatómicas
El nuevo estudio, publicado en Scientific Reports, compara los esqueletos de canguro modernos con fósiles de la Edad del Hielo. Los investigadores se centraron en la resistencia de los huesos del pie y el soporte del tobillo y descubrieron que los canguros Sthenurinae (la subfamilia de canguros gigantes) poseían huesos del pie más gruesos y cortos y talones más anchos. Esta estructura les permitió manejar las fuerzas generadas al saltar a pesar de su tamaño. Los tendones más fuertes también desempeñaron un papel fundamental.
Estilo de salto y eficiencia
Los investigadores enfatizan que estos canguros gigantes no saltaban mejor que los canguros modernos; Saltaron de manera diferente. Sus tendones más gruesos, aunque más seguros para su enorme estructura, almacenaban menos energía elástica. Esto significaba que probablemente eran más lentos y menos eficientes a la hora de saltar largas distancias. En cambio, probablemente usaron saltos para períodos cortos de movimiento: escapar de depredadores, navegar por terrenos accidentados o cubrir terreno rápidamente cuando era necesario.
Un repertorio de movimientos mixtos
El registro fósil sugiere que algunos canguros gigantes pueden haber combinado saltar con caminar sobre dos o cuatro patas, adaptando su movimiento a la situación. Esta flexibilidad les permitió prosperar en una variedad de entornos. El descubrimiento subraya cómo incluso los animales más masivos pueden superar limitaciones físicas aparentes mediante la adaptación evolutiva.
Los hallazgos desafían las suposiciones arraigadas sobre la movilidad de la megafauna, lo que demuestra que el tamaño no necesariamente equivale a la inmovilidad. La capacidad de estos gigantes para saltar revela una imagen más dinámica de los ecosistemas prehistóricos de la Australia.






















