Una nueva investigación revela que los humanos pueden adoptar inconscientemente sentimientos de miedo de robots que simulan una respiración de pánico, lo que demuestra una forma previamente desconocida de transferir las emociones a través de la interacción física. El estudio, publicado en la revista Emotion, destaca cómo el tacto (en concreto, sostener un dispositivo que respira como si estuviera asustado) puede influir directamente en la respuesta fisiológica de una persona.

El experimento: robots y reacciones

Los investigadores diseñaron robots simples y esponjosos con cajas torácicas mecánicas capaces de imitar diferentes patrones de respiración. Más de 100 participantes sostuvieron estos robots mientras veían un clip de El Resplandor, una famosa escena aterradora del clásico de terror. Los robots fueron programados para respirar a un ritmo normal, de manera hiperventilada y “temerosa”, o para no respirar en absoluto.

Los resultados fueron sorprendentes: Los participantes que sostenían robots que respiraban rápidamente (imitando el pánico) experimentaron el aumento más significativo en la frecuencia cardíaca. También percibieron que los robots tenían miedo, lo que sugiere que habían absorbido inconscientemente el estado emocional simulado del robot.

“Es el primer estudio que demuestra que podemos exacerbar las experiencias emocionales utilizando robots respiratorios”, afirma el psicólogo Zachary Witkower de la Universidad de Amsterdam, autor principal del estudio.

Por qué esto es importante: el poder de la emoción encarnada

Esta investigación se suma a un creciente cuerpo de evidencia sobre cómo los humanos reflejan inconscientemente las emociones de los demás. Si bien la mayoría de los estudios se han centrado en señales visuales o verbales, este experimento demuestra que incluso una simple interacción física (como sostener un dispositivo respiratorio) puede desencadenar un contagio emocional.

Esto es importante porque: revela que la transferencia de emociones no se trata solo de lo que vemos o oímos ; también se trata de lo que sentimos a través de la interacción táctil. Durante años, las investigaciones han demostrado que los humanos tendemos a imitar inconscientemente el lenguaje corporal, las expresiones faciales y los patrones de respiración de los demás. Este estudio demuestra que incluso las entidades artificiales pueden desencadenar la misma respuesta primaria.

Implicaciones y aplicaciones futuras

Los hallazgos tienen implicaciones sobre cómo diseñamos las interacciones entre humanos y robots. Según Eric Vanman, psicólogo de la Universidad de Queensland que estudia la interacción entre humanos y tecnología, el aspecto táctil es “novedoso e interesante”.

Los investigadores ya están explorando aplicaciones terapéuticas:
Regulación de la ansiedad: Se podrían desarrollar robots dinámicos para ayudar a calmar o regular la ansiedad proporcionando patrones de respiración rítmicos y relajantes.
Experiencias mejoradas: Los dispositivos portátiles que simulan señales fisiológicas podrían intensificar de forma segura experiencias emocionantes en juegos o entretenimiento.

Estudios futuros investigarán si los humanos coinciden inconscientemente con los patrones de respiración de los robots y rastrearán marcadores fisiológicos adicionales, como la frecuencia respiratoria, para comprender mejor el vínculo emocional. El equipo también espera crear robots que puedan detectar y reaccionar automáticamente a la fisiología humana.

En resumen, esta investigación muestra que las emociones no están sólo en nuestra cabeza; se pueden transferir físicamente mediante el tacto, incluso desde una máquina.