Una vaca llamada Veronika en Austria ha sorprendido a los científicos al utilizar deliberadamente herramientas para rascarse, un comportamiento que cumple con la definición biológica de uso de herramientas. Los hallazgos, publicados en Current Biology, sugieren que el ganado puede poseer mayores capacidades cognitivas de lo que se suponía anteriormente. Este descubrimiento no es sólo una anécdota animal peculiar; obliga a una reevaluación de la inteligencia en especies que a menudo se pasan por alto en los estudios de comportamiento.

La importancia del uso de herramientas

En biología y antropología, el uso de herramientas es un indicador clave del desarrollo cognitivo. La capacidad de modificar el entorno con objetos externos sugiere habilidades complejas de resolución de problemas y capacidad cerebral. Si bien los humanos tienen una larga historia de uso de herramientas que se remonta a 2,9 millones de años con el juego de herramientas de Oldowan, otras especies como los chimpancés y los cuervos también exhiben este comportamiento. Incluso las ballenas jorobadas crean “redes de burbujas” para pescar, desdibujando las líneas de lo que constituye una herramienta.

El avance de Veronika

Veronika, una vaca parda suiza de 13 años, fue observada por primera vez por su dueño, Witgar Wiegele, hace una década, rascándose con palos. Inicialmente torpe, perfeccionó su técnica con el tiempo. Un vídeo compartido con investigadores de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena confirmó que esto no fue accidental.

Los investigadores dirigidos por Alice Auersperg realizaron pruebas controladas utilizando un cepillo para terrazas y observaron las elecciones consistentes y apropiadas de Veronika en cuanto a extremos de herramientas para diferentes regiones del cuerpo. Prefiere las cerdas para la espalda, pero cambia al extremo suave del palo para las zonas más sensibles. También ajusta sus movimientos: contundentes para la parte superior del cuerpo y controlados para la parte inferior.

Uso flexible y multiusos de herramientas

Lo que distingue a Veronika es su uso flexible y multiusos de herramientas. Ella no sólo se rasca; ella adapta la herramienta a la tarea. Este nivel de sofisticación sólo se ha documentado de manera convincente en chimpancés y humanos.

“Demostramos que una vaca puede utilizar herramientas de forma realmente flexible”, afirma Antonio Osuna-Mascaró, coautor del estudio. “Veronika no sólo utiliza un objeto para rascarse. Utiliza diferentes partes de la misma herramienta para diferentes propósitos y aplica diferentes técnicas dependiendo de la función de la herramienta y de la región del cuerpo”.

Los investigadores enfatizan que su comportamiento es egocéntrico –dirigido a su propio cuerpo–, pero supera las limitaciones físicas manipulando herramientas con la boca.

El papel del medio ambiente y las oportunidades

El estudio sugiere que el entorno de Veronika jugó un papel fundamental. A diferencia de la mayoría de las vacas confinadas a la cría intensiva, ella disfruta de una larga vida útil, de la interacción humana y del acceso a objetos manipulables. Esta combinación fomentó la exploración y la innovación.

El equipo de investigación ahora busca observaciones similares de otras especies de ganado. Invitan a cualquiera que haya visto a vacas o toros usar herramientas a contactarlos, lo que implica que esta habilidad podría ser más común de lo que se suponía anteriormente.

Este descubrimiento subraya que la inteligencia no es exclusiva de determinadas especies; es cuestión de observación, oportunidad y desafiar nociones preconcebidas.