La tripulación Artemis II de la NASA puede presenciar un evento cósmico extraordinario durante su sobrevuelo lunar: un cometa acercándose extremadamente al Sol. Descubierto en enero por astrónomos aficionados, el cometa C/2026 A1 (MAPS) corre ahora hacia un encuentro potencialmente destructivo con nuestra estrella el 4 de abril. Los astronautas, los primeros humanos en ver de cerca la cara oculta de la Luna en décadas, podrían tener un asiento en primera fila para conocer el destino del cometa.
El entorno hostil del sol
El cometa pasará a 162.700 kilómetros (101.100 millas) del Sol, una distancia 40 veces más cercana de lo que jamás se haya aventurado la sonda solar Parker de la NASA. Esta extrema proximidad somete al cometa a intenso calor y radiación. La mayoría de los cometas que se acercan a esta distancia se desintegran por completo, vaporizándose en polvo y gas. Es muy incierto si MAPS sobrevive. Según Karl Battams, científico espacial del Laboratorio de Investigación Naval, el cometa experimentará “el entorno más hostil que nuestro sistema solar puede ofrecer y sufrirá en consecuencia”.
Una iniciativa científica colaborativa
El estudio de estos “razadores de sol” (cometas que se encuentran a 850.000 millas del Sol) está impulsado en parte por el Proyecto Sungrazer, una iniciativa financiada por la NASA que se basa en datos de telescopios tanto profesionales como de aficionados. El proyecto ha identificado más de 5.000 cometas de este tipo hasta la fecha. MAPS fue descubierto por Alain Maury, Georges Attard, Daniel Parrott y Florian Signoret, utilizando un telescopio operado de forma remota en Chile. Este descubrimiento resalta el valor de la ciencia ciudadana en la observación astronómica.
Tamaño y actividad: una carrera contra el tiempo
Se estima que el cometa MAPS tiene un núcleo helado de aproximadamente 400 metros (1300 pies) de ancho, según observaciones recientes del Telescopio Espacial James Webb. Sin embargo, su tamaño se está reduciendo a medida que el calor del Sol hace que expulse gas y polvo. Quanzhi Ye, astrónomo planetario de la Universidad de Maryland y la Universidad de Boston, señala que el cometa ya está mostrando una mayor actividad, lo que aumenta la probabilidad de fragmentación antes de su máxima aproximación.
Una probable desintegración
El consenso entre los científicos es desalentador: se espera que el cometa MAPS se rompa en cuestión de días. Battams predice: “Mi mejor conjetura es que se desintegrará rápidamente… dejando nada más que una leve nube de polvo”. Monitorear el cometa es un desafío debido a su proximidad al Sol, lo que hace que la observación directa sea peligrosa para el ojo humano y difícil incluso para naves espaciales especializadas.
En conclusión, los astronautas de Artemis II pueden presenciar un evento cósmico espectacular, aunque destructivo. El cometa MAPS está en curso de colisión con el Sol y su supervivencia es improbable. El encuentro sirve como un claro recordatorio de las fuerzas extremas que actúan en nuestro sistema solar y la fragilidad de los cuerpos helados que se aventuran demasiado cerca de nuestra estrella.























