Una enorme comunidad de chimpancés en el Parque Nacional Kibale de Uganda ha sufrido una extraña y violenta transformación. Lo que alguna vez fue un grupo único y cohesivo de aproximadamente 200 personas se ha fracturado en dos facciones en guerra, lo que ha llevado a un período de agresión letal y selectiva.
Una nueva investigación publicada en la revista Science detalla esta “guerra civil”, proporcionando una rara visión de los mecanismos del colapso social en nuestros parientes vivos más cercanos.
La ruptura de una comunidad
Durante décadas, la comunidad de chimpancés Ngogo funcionó como una sola unidad. Si bien la población estaba dividida en dos grupos sociales primarios (los grupos central y occidental ), permanecieron integrados. Compartían territorio, se movían entre grupos y se cruzaban, manteniendo un tejido social que impedía el aislamiento.
Esta estabilidad cambió abruptamente en 2015. Los investigadores notaron un cambio en el comportamiento: en lugar de mezclarse habitualmente, los dos grupos comenzaron a evitarse. Para 2017, los grupos se habían separado geográficamente por completo, patrullaban territorios distintos y trataban a los demás como forasteros.
Un patrón de violencia dirigida
La transición de la separación social a la guerra activa estuvo marcada por una violencia extrema. Entre 2018 y 2024, los investigadores documentaron un patrón sombrío de agresión por parte del grupo occidental contra el grupo central:
- Asesinatos directos: Adultos occidentales mataron a siete hombres y 17 bebés del grupo Central.
- Desapariciones: Al menos 14 varones de Central desaparecieron sin dejar rastro. Como estos individuos no mostraban signos de enfermedad, los investigadores sospechan que fueron víctimas de ataques letales.
- Conflicto en curso: La violencia ha persistido y se han documentado nuevos ataques incluso después de finalizar el período del estudio primario.
¿Por qué se fracturan los grupos?
Los científicos estiman que tales divisiones de comunidades son extremadamente raras y ocurren en promedio solo una vez cada 500 años. La división de Ngogo parece ser el resultado de una “tormenta perfecta” de factores estresantes sociales. El autor principal, Aaron Sandel, sugiere varios factores contribuyentes:
- Sobrepoblación: El tamaño del grupo puede haberse vuelto demasiado grande para mantener vínculos sociales estables.
- Competencia por recursos: Intensa presión sobre los derechos alimentarios y reproductivos.
- Cambios de liderazgo: Cambios en la dinámica del “macho alfa” que alteraron la jerarquía social.
- Pérdida de “Puentes Sociales”: La muerte de individuos adultos clave que anteriormente actuaron como vínculos entre los dos grupos.
Este fenómeno no tiene precedentes; Jane Goodall observó una división similar en el Parque Nacional Gombe durante la década de 1970. Sin embargo, el caso Ngogo es único porque proporciona evidencia definitiva y de largo plazo de una “guerra civil” que ocurrió en un entorno natural.
Lecciones para el conflicto humano
Las implicaciones de este estudio se extienden más allá de la primatología. En la sociología humana, el conflicto a menudo se atribuye a divisiones culturales (como la religión, el origen étnico o el idioma) que conducen a esfuerzos de paz que se centran en la “diplomacia cultural”.
Sin embargo, los chimpancés Ngogo sugieren un factor diferente: la ruptura de las redes interpersonales.
Si el conflicto tiene sus raíces en el colapso de los vínculos sociales y no sólo en diferencias culturales, entonces la consolidación de la paz debe centrarse en algo más que simplemente comprender al “otro”. Requiere fomentar activamente las amistades y las conexiones sociales que unen a diferentes grupos.
El estudio de Ngogo sugiere que mantener redes sociales inclusivas e interconectadas puede ser la defensa más fundamental contra el deslizamiento hacia la violencia organizada.
Conclusión: La violenta división de los chimpancés Ngogo demuestra que cuando los vínculos sociales y los individuos “puente” desaparecen, incluso las comunidades grandes pueden caer en conflictos letales. Esto pone de relieve el papel vital que desempeñan las relaciones interpersonales en el mantenimiento de la estabilidad social.























