Un nuevo análisis realizado por el grupo de defensa sin fines de lucro The Planetary Society advierte que una reducción masiva en la financiación podría poner en peligro 54 misiones científicas de la NASA. La advertencia sigue a la propuesta de presupuesto de la Casa Blanca para el año fiscal 2027, que sugiere un cambio drástico en la forma en que la agencia asigna sus recursos.
La escala de los recortes propuestos
La Casa Blanca ha propuesto un presupuesto de $18.8 mil millones para la NASA, lo que representa una disminución de casi 46% en la financiación para los programas científicos de la agencia en comparación con niveles anteriores.
Si bien las propuestas presupuestarias de la Casa Blanca no son jurídicamente vinculantes (el Congreso decide en última instancia el gasto final), la magnitud de estos recortes indica un posible cambio en las prioridades federales. A modo de contexto, durante el actual año fiscal, el Congreso se resistió en gran medida a recortes pronunciados similares y finalmente asignó 24.400 millones de dólares.
Debido a que la nueva propuesta no enumera explícitamente qué proyectos se cancelarán, los expertos de The Planetary Society analizaron la documentación presupuestaria para identificar los programas más vulnerables.
Áreas clave de impacto
Los recortes propuestos no se distribuyen uniformemente entre los departamentos de la NASA. El análisis sugiere que ciertas disciplinas científicas pueden enfrentar pérdidas mucho mayores que otras:
- Ciencias de la Tierra y Heliofísica: Enfrentando el mayor riesgo, con 17 cancelaciones potenciales cada una.
- Astrofísica y Ciencias Planetarias: Cada departamento enfrenta aproximadamente 10 cancelaciones potenciales.
¿Qué está en juego?
La lista de misiones “en riesgo” abarca desde naves espaciales veteranas que se encuentran actualmente en el espacio profundo hasta exploraciones futuras de alta prioridad.
1. Misiones en curso y de veteranos
Se podrían retirar fondos a varias investigaciones críticas que actualmente proporcionan datos o se preparan para nuevos objetivos:
– Juno: Actualmente estudiando Júpiter.
– New Horizons: La sonda que exploró Plutón y el cinturón de Kuiper.
– OSIRIS-APEX: La nave espacial que actualmente se prepara para estudiar el asteroide Apophis.
– Chandra y Fermi: Dos de los observatorios de rayos X y gamma más potentes que existen.
2. Exploración futura y ciencia planetaria
La propuesta amenaza la capacidad de la NASA para explorar a nuestros vecinos y participar en importantes hitos internacionales:
– Exploración de Venus: Las misiones DAVINCI y VERITAS, diseñadas para estudiar la atmósfera y la topografía de Venus, están en la mira.
– Colaboración con Marte: La participación de la NASA en el rover Rosalind Franklin liderado por la ESA, una misión remodelada después de que cambios geopolíticos disolvieran asociaciones anteriores, podría retirarse.
3. Ciencias de la Tierra y Monitoreo del Clima
Quizás lo más crítico para la estabilidad terrestre es que los recortes se dirigen a misiones esenciales para comprender nuestro clima cambiante:
– Seguimiento de tormentas: Las constelaciones de satélites CYGNSS y TROPICS, que ayudan a pronosticar tormentas tropicales y velocidades del viento.
– Datos climáticos: El veterano satélite Aura y la serie Orbiting Carbon Observatory (OCO-2/3), vitales para el seguimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
4. Asociaciones científicas internacionales
El presupuesto podría indicar una retirada de la cooperación científica global. El análisis sugiere que Estados Unidos podría retirar su apoyo a varios proyectos internacionales importantes, entre ellos:
– LISA (ondas gravitacionales) y ATHENA (observatorio de rayos X), ambos liderados por la Agencia Espacial Europea (ESA).
– Apoyo al telescopio Euclid (energía oscura) y a la misión XRISM liderada por Japón.
El contexto más amplio
La tensión entre las ambiciones científicas de la NASA y las propuestas fiscales de la Casa Blanca pone de relieve un desafío recurrente en la exploración espacial: la lucha por la estabilidad a largo plazo.
Las misiones científicas suelen requerir décadas de planificación y compromisos multimillonarios. Cuando las propuestas presupuestarias fluctúan enormemente de un año a otro, se crea un “latigazo presupuestario”, lo que dificulta que los científicos mantengan trayectorias de investigación a largo plazo y que los socios internacionales dependan de los compromisos de Estados Unidos.
“La solicitud de presupuesto del presidente para el año fiscal 2027 refleja un principio claro: Estados Unidos debe liderar en el espacio, no sólo para el descubrimiento, sino también para la prosperidad, la seguridad y la inspiración nacionales”, señaló el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en una carta incluida en la solicitud.
Conclusión: Si el Congreso sigue la trayectoria propuesta por la Casa Blanca, la NASA enfrenta una reestructuración fundamental que podría detener la exploración planetaria, debilitar los vínculos científicos internacionales y disminuir nuestra capacidad para monitorear el cambio climático de la Tierra.























