Los astrónomos han capturado una sorprendente imagen del disco protoplanetario más grande jamás observado, apodado en broma “El Chivito de Drácula” debido a su forma y a los orígenes de los astrónomos. Esta enorme estructura, ubicada a 1.000 años luz de la Tierra, se extiende por aproximadamente 400 mil millones de millas, aproximadamente 40 veces el diámetro de nuestro sistema solar. El descubrimiento, publicado en The Astrophysical Journal, brinda una oportunidad única para estudiar las caóticas primeras etapas de la formación de planetas.
Discos planetarios como “viveros de planetas”
Los discos protoplanetarios son fundamentales para el nacimiento de los sistemas solares. Estas formaciones arremolinadas de gas y polvo rodean a estrellas jóvenes y eventualmente se fusionan para formar planetas. Se estima que el disco, oficialmente designado IRAS 23077+6707, tiene una masa de 10 a 30 veces la de Júpiter, lo que lo hace excepcionalmente grande y volátil.
El disco inusual presenta estructuras similares a filamentos en un lado, lo que sugiere que están en juego procesos dinámicos como las recientes caídas de polvo y gas. Esto crea una composición turbulenta y caótica como nunca antes se había observado.
“Estas nuevas imágenes del Hubble muestran que las guarderías de planetas pueden ser mucho más activas y caóticas de lo que esperábamos”, explica Kristina Monsch, coautora del estudio.
Implicaciones para los orígenes de nuestro sistema solar
Los investigadores sugieren que este disco inusualmente volátil podría ser una versión ampliada de nuestro sistema solar primitivo. Al estudiar su comportamiento, los científicos esperan obtener conocimientos más profundos sobre cómo se formaron inicialmente los planetas, incluidos los de nuestra propia vecindad cósmica. El tamaño y la composición del disco desafían los modelos existentes de desarrollo planetario.
El Hubble sigue siendo una herramienta vital
A pesar de su lanzamiento en 1990, el Telescopio Espacial Hubble continúa ofreciendo observaciones innovadoras. Además de este descubrimiento, Hubble capturó recientemente raras colisiones de rocas espaciales, observó una enana blanca consumiendo un objeto similar a Plutón y montó el fotomosaico más grande de la galaxia de Andrómeda.
Joshua Bennett, coinvestigador del estudio, enfatizó que el Hubble proporciona “un asiento de primera fila para los procesos caóticos que están dando forma a los discos a medida que construyen nuevos planetas, procesos que aún no entendemos completamente”.
El descubrimiento del Chivito de Drácula subraya el valor actual del Telescopio Espacial Hubble y el potencial de mayores avances en nuestra comprensión de la formación planetaria.






















