La misión Artemis II de la NASA, el primer viaje lunar tripulado en más de medio siglo, avanza según lo planeado. Hasta el viernes por la mañana, la nave espacial Orion se encuentra aproximadamente a 88.000 millas de la Tierra y a 170.000 millas de la Luna, viajando a aproximadamente 4.260 millas por hora. La misión marca un momento crucial en la exploración espacial y señala un compromiso renovado con las misiones lunares después de una larga pausa.
Quemadura por inyección translunar completada
La quema crítica de inyección translunar (TLI), ejecutada el jueves a las 7:49 p. m. EDT, aceleró con éxito la nave espacial a 22,670 millas por hora. Esta maniobra colocó a Orión en una “trayectoria de retorno libre”, lo que significa que girará alrededor de la cara oculta de la Luna antes de regresar a la Tierra el 10 de abril. Esta trayectoria se basa en fuerzas gravitacionales durante gran parte del viaje, minimizando el gasto de combustible.
“A partir de ahora, las leyes de la mecánica orbital llevarán a nuestra tripulación a la Luna, a la cara oculta y de regreso a la Tierra”, afirmó Lori Glaze, administradora adjunta interina de Desarrollo de Sistemas de Exploración de la NASA.
Este enfoque es eficiente pero también significa que la nave espacial no entrará en una órbita lunar estable. En cambio, utilizará la gravedad de la Luna para lanzarse de regreso hacia la Tierra.
Actividades de astronautas y comprobaciones del sistema
El equipo (Reid Wiseman, Victor Glover, Jeremy Hansen y Christina Koch) ha comenzado a realizar pruebas y demostraciones esenciales. Probaron la máquina de ejercicios con volante de inercia de Orion, crucial para mantener la masa muscular en gravedad cero, aunque el uso que hizo Wiseman provocó una pequeña oscilación en la transmisión en vivo. La tripulación también abordó una falla menor en el sistema de baños de la nave espacial, que Koch resolvió rápidamente y asumió con humor el papel de “fontanero espacial”.
Preparativos para el sobrevuelo y el regreso a la Luna
Durante los próximos días, los astronautas realizarán más controles para garantizar que la misión siga su curso. Las actividades planificadas incluyen demostraciones de RCP, evaluaciones de botiquines médicos y pruebas del sistema de comunicaciones de emergencia, que depende de la Red de Espacio Profundo de la NASA para una conectividad continua.
La misión Artemis II no se trata sólo de llegar a la Luna; es una prueba operativa a gran escala del hardware y la resistencia humana necesarios para una exploración lunar sostenida. El enfoque de la tripulación tanto en demostraciones científicas como en funciones básicas de soporte vital subraya la complejidad de los vuelos espaciales de larga duración.
El éxito de esta misión validará tecnologías y procedimientos clave para futuras misiones Artemis, incluidos eventuales aterrizajes en la superficie lunar. Como señaló Glaze, la tripulación tiene “ocho días de trabajo por delante”, preparando el escenario para una nueva era de exploración espacial humana.





















