El géiser Echinus Geyser del Parque Nacional Yellowstone, el géiser ácido más grande del mundo, ha vuelto a despertar después de un período de inactividad de seis años. Las erupciones, que comenzaron a principios de febrero, envían chorros de agua caliente y ácida hasta 30 pies en el aire, mostrando el poder geotérmico en bruto de la cuenca Norris Geyser en Wyoming. Este resurgimiento pone de relieve la naturaleza impredecible del sistema hidrotermal de Yellowstone, uno de los más dinámicos de la Tierra.

La química de una erupción ácida

Los géiseres ácidos son raros porque el agua altamente ácida tiende a disolver las formaciones rocosas que sostienen las estructuras de los géiseres. Echinus, sin embargo, sobrevive porque su agua ácida resulta de una mezcla única de gases ácidos y aguas neutras. La acidez resultante es lo suficientemente fuerte como para crear formaciones inusuales, colores vibrantes e incluso cierto peligro. Los tonos rojos alrededor del estanque del géiser y las rocas espinosas cubiertas de sílice son causados ​​por altas concentraciones de hierro, aluminio y arsénico.

La acidez del agua es comparable a la del jugo de naranja o el vinagre, pero las temperaturas pueden superar los 200 °F, por lo que es esencial tener precaución para los visitantes. La cuenca Norris Geyser también alberga el Steamboat Geyser, el géiser activo más alto del mundo, lo que lo convierte en un punto de acceso para la actividad geotérmica.

Una historia de volatilidad

La actividad de Echinus ha fluctuado significativamente a lo largo de las décadas. Inicialmente inactivo hasta 1948, el géiser entró en un período de erupciones regulares en la década de 1970, que ocurrían cada 40 a 80 minutos. Esto se intensificó en las décadas de 1980 y 1990, con erupciones que duraron más de 90 minutos. A principios de la década de 2000, la actividad disminuyó a medida que disminuyeron las temperaturas.

En el otoño de 2017 se produjo un resurgimiento notable, con erupciones constantes cada dos o tres horas. Esto duró hasta noviembre de 2017, seguido de eventos aislados en 2018, 2019 y dos en diciembre de 2020. La actividad actual refleja el patrón observado en 2017, con erupciones que se repiten cada dos a cinco horas, cada una con una duración de dos a tres minutos.

Monitoreo de la actividad

Los geólogos y visitantes pueden monitorear el comportamiento del géiser a través de gráficos de temperatura en el sitio web del Observatorio del Volcán Yellowstone. Los picos a 158°F indican erupciones, mientras que los aumentos repentinos a 104°F son precursores. Si bien es poco probable que estas erupciones continúen durante la temporada alta de turismo de verano, sirven como un recordatorio de las fuerzas poderosas e impredecibles que dan forma a Yellowstone.

El despertar del Echinus Geyser subraya la naturaleza dinámica de los sistemas geotérmicos y la importancia de un monitoreo continuo. Las características hidrotermales de Yellowstone no son estáticas; cambian, estallan y evolucionan de manera que capturan la energía bruta del planeta.