La reciente decisión de la NASA de interrumpir una misión a la Estación Espacial Internacional (ISS) debido a la enfermedad de un miembro de la tripulación subraya la compleja realidad de la atención médica en órbita. Esta es la primera vez que una agencia espacial aborta una misión por razones de salud, lo que plantea dudas sobre cómo se preparan los astronautas para emergencias a cientos de kilómetros sobre la Tierra.

Los límites de la medicina espacial

Si bien la ISS está equipada con equipo médico esencial (incluidos equipos de ultrasonido, intravenosas, desfibriladores y una farmacia integral), está lejos de ser un hospital completamente equipado. No hay escáneres de resonancia magnética, ni instalaciones quirúrgicas para operaciones importantes y el espacio es limitado para almacenar grandes suministros. A pesar de esto, los astronautas reciben un entrenamiento riguroso.

La ex astronauta Catherine Coleman recuerda haber practicado la extirpación de la vesícula biliar como parte de su preparación, a pesar de que no tiene experiencia médica. El objetivo es garantizar la preparación para los peores escenarios, incluso si realizarlos en el espacio presenta desafíos únicos.

Soporte remoto y formación a bordo

Los astronautas pasan semanas en sesiones informativas médicas previas al vuelo, que cubren medicina de emergencia, odontología y procedimientos críticos como RCP, inserción intravenosa y traqueotomías. Una vez en órbita, mantienen una comunicación constante con los cirujanos terrestres a través de un sistema similar a la telemedicina, recibiendo orientación en tiempo real sobre problemas médicos.

Este nivel de preparación es necesario porque el entorno de microgravedad complica incluso las tareas médicas de rutina. La ISS cuenta con camillas especializadas para asegurar a los pacientes durante los procedimientos, y los astronautas deben adaptar técnicas para funcionar casi en condiciones de ingravidez.

El costo fisiológico de los vuelos espaciales

Más allá de las emergencias graves, los vuelos espaciales prolongados alteran el cuerpo humano. Son comunes los cambios de líquidos, los dolores de cabeza, los cambios en la visión y los efectos cardiovasculares. Los astronautas son esencialmente “ratas de laboratorio”, monitoreados constantemente a través de muestras de sangre y orina, y alentados activamente a monitorear su salud.

El Inevitable Regreso a la Tierra

A pesar de una extensa preparación, la ISS carece de infraestructura para afrontar complicaciones médicas importantes. El principal plan alternativo (llevar a la tripulación a casa) es costoso, disruptivo y sólo factible en órbita terrestre baja. La decisión de la NASA de poner fin a la misión Crew-11 muestra que cuando nos enfrentamos a una crisis de salud grave, el curso de acción más seguro suele ser el regreso inmediato a la Tierra.

La terminación abrupta de la misión no se tomó a la ligera, ya que representa una importante tarea logística y financiera. Sin embargo, el bienestar de la tripulación sigue siendo la máxima prioridad, incluso si eso significa sacrificar una misión científica cuidadosamente planificada.