Un nuevo estudio sorprendente indica que las preferencias humanas en las llamadas de apareamiento de animales se alinean más estrechamente con las de los propios animales de lo que se pensaba anteriormente. Researchers found that across a diverse range of species – including mammals, birds, frogs, and insects – people consistently favored the same vocalizations that animals demonstrably preferred. Esto plantea preguntas intrigantes sobre los fundamentos biológicos compartidos de la atracción acústica.
Los hallazgos del estudio: ¿una preferencia universal?
La investigación, realizada con más de 4.000 participantes, implicó escuchar pares de llamadas de apareamiento de 16 especies animales diferentes. Se pidió a los participantes que seleccionaran qué llamada les “gustó más”. Los resultados revelaron una tendencia estadísticamente significativa entre los humanos a elegir los mismos sonidos por los que los animales habían mostrado preferencia previamente en otros estudios.
“Nos sorprendió la fuerza con la que los datos respaldaban la hipótesis”, dice Logan James, autor principal de la Universidad McGill y la Universidad de Texas en Austin. El éxito del estudio sugiere una conexión más profunda entre la percepción auditiva humana y animal de lo que los científicos han asumido tradicionalmente.
¿Por qué es importante esto?
Esto no es sólo una curiosidad extraña; desafía cómo entendemos la evolución de la percepción sensorial. Tanto los humanos como los animales dependen del procesamiento de las vibraciones en el aire para tomar decisiones críticas, incluidas las relacionadas con el apareamiento. El estudio implica que los aspectos fundamentales de la evaluación acústica pueden estar integrados en todas las especies, en lugar de estar determinados puramente cultural o individualmente.
La tendencia se mantuvo firme en todas las especies, y algunos valores atípicos (como el grillo hawaiano y el gorrión cantor) mostraron tasas de concordancia particularmente altas entre las preferencias humanas y animales. Por el contrario, las llamadas del mono gelada mostraron menos alineación. Las llamadas con más “adornos acústicos” (chirridos, clics adicionales, etc.) tendían a ser preferidas tanto por los humanos como por los animales.
Preguntas sin respuesta: el “por qué” detrás de la preferencia
Si bien el estudio establece una correlación clara, las razones subyacentes siguen sin estar claras. Los animales pueden responder a las llamadas de apareamiento basándose en señales de fuerza o aptitud física, mientras que es poco probable que los humanos hagan los mismos cálculos. “Requiere mucha más investigación”, señala David Reby, etólogo de la Universidad Jean Monnet.
Una posibilidad es que los mecanismos de procesamiento sensorial compartidos dicten estas preferencias. Tanto los humanos como los animales deben decodificar las vibraciones para evaluar su entorno, y este proceso podría favorecer inherentemente ciertos patrones acústicos.
Más allá de las llamadas de apareamiento: ¿una conexión estética más amplia?
El estudio también plantea preguntas más amplias sobre la apreciación humana por la belleza natural. Si las señales diseñadas para atraer animales también nos atraen, sugiere un vínculo evolutivo profundo entre nuestros sentidos estéticos y el mundo natural.
“Estas son señales diseñadas para ser atractivas, pero no específicamente para los humanos. El hecho de que compartamos cierto procesamiento sensorial básico con otros animales puede explicar por qué también disfrutamos de estos sonidos”.
En última instancia, el estudio destaca la interconexión de la percepción biológica y plantea interesantes posibilidades para futuras investigaciones sobre los orígenes evolutivos de la atracción y la preferencia estética.
