El cáncer colorrectal es ahora la principal causa de muertes relacionadas con el cáncer entre los estadounidenses menores de 50 años, revirtiendo décadas de progreso contra el cáncer en grupos de edad más jóvenes. Un nuevo informe de la Sociedad Estadounidense del Cáncer revela una tendencia inquietante: si bien la mayoría de los cánceres se han vuelto menos mortales para los adultos jóvenes, los cánceres de colon y recto continúan cobrándose vidas a un ritmo acelerado. Este cambio marca un punto de inflexión crítico en la mortalidad por cáncer y exige atención e investigación urgentes.

El ascenso inesperado

Durante años, las tasas de mortalidad por cáncer en adultos menores de 50 años han ido disminuyendo en general: una disminución del 44% desde 1990. Sin embargo, el cáncer colorrectal se ha opuesto a esta tendencia, aumentando constantemente en incidencia y letalidad. En 1990, ocupaba el quinto lugar entre las muertes por cáncer entre los jóvenes; en 2023, había ascendido al número uno. Esto significa que más jóvenes estadounidenses mueren de cáncer de colon que de cualquier otro tipo de cáncer.

Los expertos atribuyen esta reversión a una combinación de factores, incluido el retraso en el diagnóstico, una biología tumoral potencialmente más agresiva y cambios en el estilo de vida. Si bien los avances en las terapias han mejorado los resultados de otros cánceres como el de mama, pulmón y páncreas, el cáncer colorrectal sigue siendo obstinadamente resistente a estas mejoras.

Por qué esto es importante

El aumento del cáncer colorrectal de aparición temprana es alarmante porque estos cánceres generalmente se desarrollan más tarde en la vida. El hecho de que aparezcan en personas más jóvenes sugiere que están en juego cambios ambientales o biológicos subyacentes. Las actuales directrices de detección (que recomiendan colonoscopias a partir de los 45 años) pueden ser insuficientes para detectar casos que se desarrollan a edades cada vez más tempranas.

“Si piensas en el proceso típico para, digamos, una persona de 22 años, el pólipo habría tenido que comenzar, literalmente, cuando tenía 10 años”, señala Andrea Cercek, fundadora del Centro para el cáncer colorrectal y gastrointestinal de inicio joven en el Memorial Sloan Kettering. Detectar estos crecimientos en etapas tempranas requiere una reevaluación de las prácticas de detección.

Factores en juego

Los investigadores están investigando múltiples contribuyentes potenciales:

  • Dieta y estilo de vida: Los cambios en la dieta, los hábitos de ejercicio y el estilo de vida en general podrían estar influyendo en el desarrollo del cáncer.
  • Genética y medio ambiente: La predisposición genética y los factores ambientales pueden influir.
  • Microplásticos y antibióticos: Las investigaciones emergentes sugieren que la exposición a microplásticos y el uso excesivo de antibióticos podrían contribuir al problema.

Sin embargo, los expertos coinciden en que ninguna causa única explica la tendencia. La realidad es probablemente una interacción compleja de factores que dificulta las intervenciones específicas.

El camino a seguir

Abordar esta crisis requiere un enfoque múltiple:

  • Exámenes de detección más tempranos y más frecuentes: Reducir la edad para los exámenes de detección de rutina o implementar exámenes de detección más agresivos para personas de alto riesgo podría detectar casos antes.
  • Protocolos de tratamiento mejorados: Desarrollar tratamientos menos tóxicos y más eficaces será crucial para mejorar las tasas de supervivencia.
  • Apoyo integral: Brindar apoyo emocional, físico y financiero a pacientes jóvenes con cáncer es esencial, ya que el diagnóstico y el tratamiento pueden alterar la vida.

El aumento del cáncer colorrectal de aparición temprana es un recordatorio aleccionador de que el progreso contra el cáncer no está garantizado. La inversión continua en investigación, prevención y detección temprana es fundamental para revertir esta tendencia alarmante.