El creciente problema de los residuos de colchones en los vertederos pronto tendrá una solución sorprendente: los hongos. Investigadores de la Universidad Tecnológica de Swinburne en Australia han desarrollado un método para convertir colchones viejos en aislamiento sostenible para edificios, utilizando un pariente común del hongo penicilina. Este avance aborda un importante problema medioambiental y al mismo tiempo ofrece una alternativa práctica a los materiales aislantes tradicionales.
La crisis de los residuos de colchones
Cada día, sólo en Estados Unidos se tiran aproximadamente 50.000 colchones. A pesar de ser en gran medida reciclables (hasta el 75% de los materiales se pueden recuperar), su volumen y composición hacen que a menudo tarden más de un siglo en descomponerse en los vertederos. Esto ha llevado a la creación de organizaciones como el Mattress Recycling Council, dedicadas a abordar el problema.
La solución para los hongos
El equipo de investigación, dirigido por el ingeniero químico The Nguyen, aprovechó el poder de Penicillium chrysogenum, un hongo estrechamente relacionado con la especie que produce penicilina. Al combinar esporas de hongos con espuma de poliuretano triturada de colchones desechados, desencadenaron un proceso natural en el que las raíces de los hongos se unen al material de desecho. Esto crea depósitos de carbonato de calcio, que se combinan con la espuma para formar un sólido liviano y resistente al calor.
Hallazgos clave y desempeño
El material resultante demostró ser sorprendentemente duradero en las pruebas, soportando temperaturas de hasta 1000 °C (1832 °F). También demostró un rendimiento de aislamiento comparable al de los productos comerciales que ya se utilizan en la construcción. Esto significa que los colchones desechados se pueden reutilizar para convertirlos en aislamientos resistentes al fuego y de alta calidad para hogares y edificios.
Implicaciones futuras
El equipo cree que esta técnica podría ir más allá del aislamiento y conducir potencialmente a la creación de paneles de construcción resistentes al fuego e incluso componentes de construcción impresos en 3D.
“Nuestro trabajo muestra cómo combinar la biología con materiales de desecho, al mismo tiempo que se aprovecha la ciencia de fabricación profunda, puede conducir a soluciones inteligentes y de bajo impacto que mejoren el medio ambiente y las vidas de todos”, dijo Nguyen.
Al convertir un importante flujo de residuos en un recurso valioso, este método de reciclaje de hongos representa un paso significativo hacia una economía más circular en la construcción y más allá.
