Un estudio reciente publicado en Nature revela la asombrosa escala de la contaminación por microplásticos en la atmósfera: 600 mil billones de partículas liberadas anualmente solo de fuentes terrestres. Esta cifra eclipsa las contribuciones de los océanos, estimadas en aproximadamente 26 mil billones de partículas por año. Los hallazgos resaltan una brecha crítica en nuestra comprensión de la distribución de microplásticos y subrayan la necesidad urgente de un monitoreo global más preciso.
Tierra versus mar: una gran disparidad
Durante años, los científicos han luchado por cuantificar los microplásticos atmosféricos debido a su ubicuidad y tamaño diminuto (entre una micra y cinco milímetros). La nueva estimación se basa en el análisis de 2.782 mediciones de 283 ubicaciones globales. El estudio encontró una concentración media de 0,08 partículas por metro cúbico en la tierra, en comparación con sólo 0,003 partículas por metro cúbico en el mar. Esto demuestra que las emisiones terrestres dominan la contaminación por microplásticos atmosféricos, un hallazgo que altera significativamente las suposiciones anteriores.
Por qué esto es importante: cerrar la brecha de conocimiento
Las estimaciones anteriores de microplásticos atmosféricos han variado enormemente (por ejemplo, de 0,004 a 190 partículas por m3 a lo largo de la costa china). La discrepancia entre los datos más antiguos y los nuevos hallazgos enfatiza la falta de confiabilidad de los métodos de monitoreo existentes. Andreas Stohl, autor principal del estudio, explica que si bien persisten las incertidumbres, la investigación ha reducido el rango de posibles cifras de emisiones. El seguimiento preciso es esencial porque los microplásticos se dispersan fácilmente con el viento y son casi imposibles de eliminar del medio ambiente.
Implicaciones futuras
Los investigadores esperan que su trabajo establezca una base para estudios futuros más detallados. Los métodos actuales luchan por detectar las partículas más pequeñas, y es fundamental mejorar los estándares de medición globales. El gran volumen de microplásticos que ingresan a la atmósfera genera preocupación sobre la salud respiratoria, los impactos en los ecosistemas y las consecuencias ambientales a largo plazo.
El seguimiento preciso de la contaminación por microplásticos ya no es sólo una actividad académica; es un paso fundamental hacia la protección de la salud humana y planetaria.
Los hallazgos sirven como un claro recordatorio de que la crisis del plástico se extiende mucho más allá de los océanos, infiltrándose incluso en el aire que respiramos.
