La NASA sigue adelante con los preparativos para Artemis II, la primera misión tripulada a la Luna en más de 50 años. Un componente clave de este proceso es el “ensayo general húmedo”, una prueba a gran escala del cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion diseñada para transportar a cuatro astronautas en un sobrevuelo lunar y regresar a la Tierra.

Pruebas críticas en el Centro Espacial Kennedy

Está previsto que los ingenieros del Centro Espacial Kennedy en Florida comiencen el ensayo húmedo el 31 de enero. La prueba implica alimentar completamente el cohete SLS con más de 700.000 galones de oxígeno líquido e hidrógeno líquido superenfriados y luego simular una cuenta regresiva del lanzamiento. Esto no es simplemente una formalidad; está diseñado para detectar y resolver cualquier problema antes de que los astronautas corran peligro.

Lecciones de Artemisa I

La agencia está abordando esta fase con cautela, dados los desafíos que enfrentó durante la misión Artemis I no tripulada en 2022. Esa prueba reveló fugas recurrentes de hidrógeno líquido, que obligaron al cohete a regresar al edificio de ensamblaje de vehículos para reparaciones y retrasaron significativamente el lanzamiento. Reparar estas fugas es crucial porque los combustibles criogénicos son inherentemente volátiles y difíciles de gestionar.

Garantizar la seguridad de la tripulación: calidad del agua y sistemas de emergencia

Más allá de los sistemas de combustible, la NASA también está realizando controles exhaustivos del suministro de agua de la cápsula Orión. Las pruebas iniciales mostraron niveles de carbono orgánico superiores a los esperados, lo que requirió ajustes para garantizar que el agua sea segura para el consumo durante la misión. Además, se están mejorando los protocolos de seguridad, incluidas modificaciones al sistema de salida de emergencia: una serie de cestas similares a góndolas diseñadas para evacuar rápidamente a la tripulación y al personal de la plataforma de lanzamiento en caso de una anomalía.

Qué significa esto

El éxito del ensayo general húmedo es fundamental para mantener la ventana de lanzamiento objetivo de la NASA para Artemis II, que podría llegar tan pronto como la primera semana de febrero. El programa representa un paso importante en la reanudación de la exploración lunar, pero también pone de relieve los persistentes obstáculos técnicos que implican las misiones al espacio profundo. Esta misión no se trata sólo de llegar a la Luna; se trata de demostrar la confiabilidad y seguridad del hardware que transportará a los humanos más allá de la órbita terrestre durante las próximas décadas.